La romería de mayo: caballeros, gardians y fe en las Saintes-Maries
🚀 Lo esencial
- Concepto clave : Una romería camarga que combina tradición ecuestre y devoción romaní.
- Consejo práctico : Llega temprano, respeta el perímetro de la procesión y observa desde el muelle o la playa.
- ¿Sabías que?: La estatua de Santa Sara se lleva hasta el mar y a veces se sumerge, momento que atrae a gitanos de toda Europa.
La arena se cubre de huellas de herraduras y de susurros. Se oye el tintinear de las riendas, el canto de los peregrinos y el olor a sal en el aire.
En el corazón de la cabalgata
Los protagonistas son claros: los gardians, montados en pequeños caballos blancos de la Camarga, y los peregrinos, muchos de origen romaní, reunidos alrededor de las estatuas. Los gardians llevan sombrero plano y botas altas, gestos precisos fruto del trabajo diario en marismas y salinas. El caballo camargués, resistente y alerta, guía la procesión desde el pueblo hasta el mar.
En el centro del rito está la estatua de Santa Sara, llamada Sara la Kali. Se saca de la capilla y se lleva hacia la orilla, escoltada por clero y fieles. La estatua se acerca al agua y a veces se baña, mientras cantos, danzas y guirnaldas marcan el momento. Es el clímax emocional de la romería.
También aparecen jinetes con atuendos ceremoniales, a veces descritos como caballeros en relatos locales. Abren la columna de caballos a lo largo de la playa, uniendo la imaginería medieval con la práctica cotidiana de los gardians. La escena resulta inolvidable para visitantes y fotógrafos.
Raíces vivas
La leyenda fundacional se remonta a tiempos antiguos. Según la tradición, dos Marías y su sirvienta Sara llegaron a la Camarga tras huir de Tierra Santa. El propio nombre Saintes‑Maries‑de‑la‑Mer conserva esa memoria. Con los siglos el lugar se convirtió en punto de devoción mariana y, en tiempos modernos, en destino de peregrinación para los romaníes que veneran a Sara la Kali.
La forma actual de la romería se consolidó en los siglos XIX y XX, cuando los desplazamientos fueron más sencillos y comunidades de España, Rumanía y otros países pudieron converger. A finales de mayo, decenas de miles de personas pueden reunirse en este pequeño pueblo, creando un intercambio entre la cultura local de los gardians y las tradiciones romaníes europeas.
El paisaje de la Camarga impone su carácter. Marismas, salinas y playas amplias exigen saberes específicos, desarrollados por generaciones de gardians. Sus herramientas, como la larga horca utilizada para dirigir los toros y el equipo, y sus técnicas de manejo, difieren de las de los cowboys estadounidenses o los gauchos argentinos, aunque comparten el vínculo profundo con el caballo.
Tensiones y nuevas formas
La romería no está libre de tensiones. La llegada masiva de visitantes somete la infraestructura local a presión, y surgen debates sobre la preservación de los espacios sagrados frente al turismo. Algunos vecinos denuncian la saturación, mientras líderes de peregrinos reclaman respeto y acceso en los momentos litúrgicos. Las autoridades buscan equilibrar orden público, libertad religiosa y protección del frágil entorno.
No obstante, el acontecimiento es una cultura viva que se adapta. En las últimas décadas los organizadores han mejorado los recorridos, la señalización y las instalaciones sanitarias. Las cofradías de gardians coordinan con el ayuntamiento la seguridad de animales y personas, y asociaciones medioambientales promueven el cuidado de las dunas y la gestión de residuos.
Para los visitantes hay gestos concretos que demuestran respeto. Mantente alejado durante la procesión, no obstruyas el paso de las estatuas, pide permiso antes de fotografiar momentos íntimos, y compra a los artesanos locales. El museo de la localidad ofrece contexto sobre la leyenda de las Marías, la arqueología marina del lugar y la relación entre gardians y el mar.
Prácticas y recomendaciones
Para disfrutar plenamente conviene organizarse. Reserva alojamiento con meses de antelación. Usa los aparcamientos y servicios de lanzadera oficiales para no obstaculizar las rutas ecuestres. Lleva protección solar, calzado resistente para la arena y una botella de agua.
Escucha a las voces locales. Los gardians agradecen calma cerca de los establos, los grupos romaníes piden espacio en los momentos de devoción. Comprar artesanía y comida local apoya la economía del lugar, y una pequeña donación a la parroquia contribuye al mantenimiento de la capilla y las estatuas.
Tómate tiempo para pasear tras la ceremonia. Las callejuelas del pueblo, las salinas alrededor del faro y el respiramiento de los caballos al anochecer muestran la Camarga profunda, un territorio de trabajo y memoria donde la romería de mayo sigue siendo un hilo vivo entre tradición y modernidad.

